- No Tomás, es en serio - Respondí susurrando.
- ¿Y, no pensas renunciar? - Preguntó, incrédulo.
- No puedo, amor. Firme un contrato.
- ¡Idöia! ¡¿Firmaste para trabajar con Lucas?! - Repitió, sin poder creerlo.
- ¡No sabía que él trabajaba ahí! ¡¿Cuál es el problema con que trabaje con él?!
- O sea que querés trabajar con el idiota - Murmuró, aunque yo sabía que estaba furioso.
- ¡No! ¡Pero no entiendo cuál es tu problema! - Respondí, exasperada.
- Me tengo que ir, Idöia. Chau - Dijo bruscamente.
- ¡Tomás! - Le reclamé, pero ya había cortado.
<< ¡Será idiota! ¡¿Estará celoso?! ¿Por qué estaría celoso de Lucas?
¿Lo habrá escuchado el otro día en el pasillo de la escuela? O...
¡¿Sabrá algo que yo no?! >>
. . .
- ¡Es que no lo entiendo! - Le grité a Agus.
Mi conversación con Tomás había sido esta mañana, y ahora, en el recreo de la escuela, yo estaba descargando mi rabia y confusión en mi amiga. Si, lo sé. Soy muy buena amiga.
- ¡¿Por qué se ofende tanto?! - Exclamé.
- Idöia, simplemente está celoso... - Intentó calmarme ella.
- ¡¿Por qué? Es decir, ¡Es Lucas!
- Idöia...
- ¿Hablando de mí, Torres? - Dijo Lucas, apareciendo de la nada.
- Ya quisieras - Respondí enfadada.
- Que raro, me pareció escuchar que gritabas mi nombre - Se burló.
- Sí, ¿No? Rarísimo. ¿Estás en las drogas Lucas?
Él bufó.
- Si claro, ¡Nos vemos a la noche, Torres! - Me echó en cara con sorna, entrando al edificio.
Agus y yo nos quedamos paralizadas, sumidas en nuestros pensamientos. Segundos después, Agustina comentó:
- Está muy bueno. Lástima que sea un capullo.
Yo bufé. Nos miramos, y nos acordamos del mote de un personaje de Wattpad:
- ¡Capullo buenorro! - Gritamos al unísono, estallando en carcajadas.
Riiiiiiiiiiiiiiiing
Sonó el timbre. Miré a mi amiga, poniendo mala cara, y entramos al colegio.
<< Un día más de suplicio educativo... >>
. . .
No había mucha gente esa noche, así que atendí los que me tocaban y fuí al mostrador a charlar con ella. Así pasó la noche, atendiendo, charlando y descansando cuando podíamos. Casi no ví a Lucas. Sin embargo, a la salida, Zoe se adelantó y nos dejó a él y a mí el trabajo de cerrar el local.
Apagamos las luces, cerramos todo y fuimos a agarrar nuestras cosas sin cruzar ni una sola mirada. Sin embargo, justo antes de salir, algún impulso incomprensible me obligó a apoyarme en una columna, y observar detalladamente a Lucas. Tenía músculos, pero no tanto como para que fuera desagradable. Su pelo era castaño claro, casi rubio y sus ojos, azules como el mar, inmensamente profundos y expresivos. Tenía el pelo desordenado, daba ganas de enmarañarlo aún más. Era...
- ¿Qué estás mirando? - Lucas cortó el hilo de mis pensamientos en el momento más oportuno, girándose para mirarme.
- ¿Qué? Yo no... Nada - Balbuceé, mordiéndome el labio inferior con fuerza.
El esbozó una sonrisa arrogante y se acercó a mí, acariciando mi mejilla. Posó suavemente las yemas de sus dedos en mi labio, soltándolo del agarre de mis dientes.
- No te muerdas el labio - Susurró, sus labios rozando mi mejilla.
- ¿P - Por qué? - Logré tartamudear con voz queda.
- Tenía entendido que leías mucho, ¿Es que no leíste 50 sombras de Grey? - Dijo, y yo sentí más que ví su sonrisa burlona contra mi piel.
- Yo... - Dudé, intentando concentrarme y recordar a qué se refería.
<< "No te muerdas el labio, Anastasia. Me dan ganas de follarte aquí y ahora." >>
La cita del libro volvió a mi memoria, y yo suspiré sonrojada al reconocerla.
<< ¿Y eso? ¿Quiere decir que me desea? Dudo mucho. Quiero decir, ¡Es Lucas! Mmm... Repito eso mucho, ¿A que si? >>
- Mmm... - Asintió él. Su mirada oscurecida estaba fija en mis labios.
- ¿Q - Qué tenes con mis labios? - Tartamudeé, intentando sonar desfiante.
Lucas soltó una risita, pero calló al instante, pensando seriamente su respuesta. Entonces una gran sonrisa arrogante, sarcástica y burlona, se dibujó en su rostro, desafiante y travieso.
- Son realmente hermosos y atractivos - Contestó con decisión. Ni una pizca de duda invadía su mirada, ahora sosteniendo la mía.
Sentí que me derretía en mis zapatos, apenas logrando mantenerme en pie, y mucho menos apartar mis ojos de los suyos.
Lucas me acarició la mejilla, acercando muy lentamente sus labios a los míos. Yo no lograba pensar en nada, mucho menos en Tomás. El deseo inundaba mi mente, volviendo insignificantes todos mis pensamientos. Sentí su aliento juntarse con el mío y cerré mis ojos, esperando ansiosa a sentir sus labios. Entonces no me pude resistir y moví mi rostro hacia él. Sin embargo, Lucas se apartó, para luego rozar sus labios con los míos. Tan levemente, que, si no fuera por lo ardiente que siempre resultaba su toque, no lo hubiera notado. Y entonces se fué. No sentía sus labios, ni su aliento, ni su cuerpo. Abrí los ojos para ver que sucedía, y el lugar estaba vacío. Lucas se había ido.
<< ¡Ay, Dios! ¿Por qué hice eso? ¿Cómo dejé que él lo hiciera? No puedo ser mas tonta. >>
Me reproché, pero en el fondo sabía que lo deseaba. Lo deseaba demasiado. Y eso me confundía. Mucho.
<< ¿Cómo es que siempre que veo a Lucas termino tan confundida? >>
Ahh... Si hubiera sabido... Pero no lo sabía.
Regresé a casa, sin entender nada de lo que sucedía dentro mío. Resignada al tornado de pensamientos y sentimientos en mi cabeza.
<< Esta noche la paso desvelada. >>





