Hola! Perdonen si pensaron que era otro capítulo. Les juro que estoy escribiendo el capítulo 5. Ahora mismo tengo el Word abierto.
En realidad, vine para contarles que... ¡Beautiful dancing está en Wattpad!
Si no saben lo que es, les cuento: Wattpad es algo así como una red social de libros, donde la gente como yo (que está intentando escribir), sube sus historias. La diferencia es que el 99% de ellos escriben 1000000000000000 veces mejor que yo. Les digo: leer Dangerous obsession y los libros de SofiDalesio es casi una obligación en Wattpad. El Proyecto Nerd y Alex y los Chicos también son muy buenos, pero si les interesan historias de ese estilo pasen por mi lista de lecturas.
Volviendo al tema, estoy subiendo esta historia ahí también, y es más útil porque se puede bajar la aplicación y usar Wattpad en el celular y/o tablet.
Bueno, mejor dejo de publicitar cosas. El punto acá, es que ya se puede leer Beautiful dancing en Wattpad y ya subí hasta el capítulo 4. Además, dentro de poco voy a comenzar a subir el primer libro de mi primera saga de aventuras, también en Wattpad. Si les interesa, pásense por mi perfil, dentro de poco la voy a subir. Les agradecería mucho si votan y/o dejan algún comentario, me gustaría saber lo que piensan.
Bueno, creo que eso es todo por ahora. Mi nombre en Wattpad es MalenaWinderbaum, por si quieren pasarse. Esa aplicación es simplemente genial.
Saludos, y hasta el próximo capítulo!
Malena Winderbaum
miércoles, 18 de junio de 2014
jueves, 12 de junio de 2014
Capítulo 4
Esa semana no volví a ver a Lucas. Nocoincidimos ni una sola vez, por lo que terminé pensando que me evitaba.
Pasé mi primera semana de clases recolectando pilas y pilas de tarea. Pero también fué una semana llena de besos y caricias de Tomás, y a Tomás.
Como dicen, todo es recíproco, así que compartí el romanticismo de Tomás, reí con Agus, y evité a Lucas. Mi vida volvía a ser la de siempre.
Ese domingo tenía mi segunda primera cita con Tomás, sin contar el picnic. Íbamos a ir a una nueva pizzería del centro. Estaban ofreciendo trabajo de moza, y yo pensaba anotarme.
"¡¿Qué me pongo?!"
La pregunta que asesina habitaciones ordenadas. Yo ya tenía un segundo colchón de ropa sobre mi cama, y todos mis zapatos estaban en el piso.
"¡No sé que ponerme!"
Empecé a desesperarme.
- ¡Idöia, llegó Tomás! - Me gritó mamá desde la puerta.
"Mierda, tiempo de pánico".
Empecé a correr por toda la habitación, buscando algo para ponerme.
- ¡Idöia! - Gritó mamá.
- ¡Ya va, ya va!
"Mierda, mierda ¡Mierda!"
Eligiendo algo al azar, o no tanto, me puse un vestido negro, muy corto y ajustado, y unos tacones de 10cm. color rosa chillón.
"Perfecto. A Tomás le va a encantar."
No solía vestirme así, pero bueno: ocasión especial, ropa especial.
Llegué a la entrada, bajo la mirada desaprobadora de mi madre, y saludé a mi novio con un casto beso en los labios.
- ¡Hola! - Saludé, sonriendo.
- ¡Hola! - Dijo él, imitándome -. Estás muy sexy.
Mi mamá soltó una risita.
- ¡Tomás! - Dije avergonzada.
- ¿Qué? ¡Si es cierto! - Se hizo el inocente.
- Bueno, mejor los dejo solos. Nos vemos Idöia, - Dijo mi mamá, todavía riendo pero dirigiéndome una mirada penetrante - Cuidáte.
- ¡Mamá, por favor! - Me quejé dandole un golpecito en el brazo.
"Eso va a entrar a la historia como la indirecta más directa del mundo."
- Bueno, bueno. Nos vemos chicos, diviértanse - Se despidió y entró riendo a la casa.
- Dios, perdoná por eso - Le dije a Tomás.
Él me dirigió una sonrisa traviesa.
- No es nada, pero me parece que me estaba dando permiso, o algo así - Bromeó - ¿Pensás acostarte conmigo esta noche?
- Uff... Otro - Suspiré.
- Bueno, bueno. Nos vamos - Dijo él - Pero no respondiste mi pregunta.
Me guiñó un ojo y se subió a su moto. Yo me subí tras él, soltando otro suspiro.
- ¿Sabés qué? Interpretá mi "no-repuesta" como vos prefieras - Dije, traviesa.
- ¿Estás segura? - Dijo en broma, sonriendo.
"Vaya, no lo cree."
- Totalmente - Respondí dandole un beso en la mejilla - Ahora vamos, que se hace tarde.
Él retuvo el aliento momentáneamente cuando apreté mis muslos en sus caderas, y mis manos en su pecho.
- Esta va a ser una noche divertida - Dijo, aún pasmado por mi insiunación y arrancó la moto.
Tres horas después, Tomás y yo seguíamos en la pizzería. Era extraño lo cómoda que me sentía hablando con él. Habíamos charlado durante toda la cena, y de todo lo que se nos ocurrió. Ahora, sin embargo, nos habíamos sumido en un silencio tenso e incómodo, que fué interrumpido por el mozo, al traer la cuenta.
Nos dirigimos al patio, para refrescarnos en la noche calurosa. Estaba completamente vacío.
- Creo que ese es mi vestido favorito de todos los que ví hasta ahora - Me dijo Tomás, sonriendo -. Y el más corto.
Sonreí yo también, y cité otro de mis libros favoritos, Hush, Hush:
- "¡Deja de provocarme!"
- "Repite provocarme, tu boca luce provocativa cuando tú lo dices." - Respondió, continuando la cita.
Su sonrisa se hizo más amplia.
- Es gracioso como me tuviste que obligar a empezar a leer, y ahora pasamos nuestros mejores momentos juntos citando libros - Dijo.
- Es cierto - Me sorprendí -. Esperá, para vos los buenos momentos son los más mmm... ¿Calientes? A falta de un adjetivo mejor.
- Supongo - Dijo, en son de burla.
- Pero este momento no es "caliente" - Dije confundida -. En realidad es...
Pero nunca se supo como era, ya que Tomás me agarró de la cintura, me presionó contra él y me besó. Apasionadamente.
- ¡Tomás! - Me quejé entre besos, sin mucha convicción -. Estámos... en un espacio... público y... mi mamá... me está esperando... y, mmm... no tengo más excusas - Resolví, devolviéndole el beso con la misma intensidad.
- ¡Vaya! - Ya era hora - Dijo, riéndose contra mis labios y apretándome más fuerte, nuestros cuerpos tocándose en lugares estratégicos.
Lo besé con pasión, rogando no haberme equivocado por creer en él. Rogando que no me engañara.
Esos sentimientos me dieron coraje, así que moví mis pulgares hacia debajo de su cinturón, convirtiendo el besoen algo más.
- Claro, no te alcanza con follártela en el comedor y en un aula, así que te la follás en un restaurante.
Yo salté al escuchar la voz tan repleta de odio y repugnancia de Lucas, apartándome rápidamente de mi novio. Sentí mis mejillas arder al pensar en mis pulgares, pero, como siempre últimamente, Lucas no se dirigía a mi.
- También podrían conseguirse una habitación - Agregó, burlándose.
Tomás, furioso, me atrajo de vuelta hacia él, tomándome por la cintura.
- También podrías no meterte en lo que no te importa - Replicó.
- ¿Quién dijo que no me importa? - Devolvió Lucas.
- ¿Por qué te importaría? - Preguntó Tomás, haciendo eco de mis pensamientos.
Eso pareció sorprender a Lucas, pero eneguida se recompuso.
- Dios, no sé. Puede ser porque estamos en un restaurante, y no es fácil comer mientras tenés a una pareja follándose delante tuyo - Dijo furioso.
Dos sensaciones contradictorias me inundaron: ira, y vergüenza.
- Primero, - Intervine - estoy acá, existo. Segundo, te podés ir bien a la mierda. Y tercero, Tomás, nos vamos.
Dije, arrastrándolo de la mano hacia el mostrador.
- ¡Suerte en el motel! - Nos gritó Lucas desde atrás.
Me dí vuelta bruscamente, haciéndole un gesto obsceno con el dedo.
- ¡Ja! - Escuché que alguién se reía.
Me di vuelta para ver quien era, y ví a Tomás, partiendose de risa. Sin darme cuenta, lo imité con la misma fuerza.
- Ejem - Carraspeó la moza detrás del mostrador - ¿Buscaban algo?
- Umm... Sí, perdón. Vine por el trabajo de moza - Respondí avergonzada.
- Bien. Decime, ¿Pensás invitar seguido a tu "amigo" para que te haga compañía? - Dijo severa.
- ¿Qué? Yo... - Titubeé, sorprendida por su brusquedad.
- Novio - Interrumpió Tomás -. Soy su novio. Y no le aconsejo que vuelva a faltarle el respeto. Ella es buena, responsable, educada, trabajadora, y necesita el empleo.
- Tom... - Pedí.
- No - Dijo la chica -. Tiene razón y pido perdón, pero necesito que respondas la pregunta.
- No - Respondí firmemente -. No lo haré. Y si lo hiciera, no pararía de trabajar por eso.
- Genial, ¿Cuándo empezás? - Preguntó ella, sonriendo.
- Ahora, si puedo - Respondí, imitando su sonrisa.
- Esperá ¡¿Qué?! - Dijo Tomás.
Lo besé brevemente con cariño.
- Debiste adivinarlo: Nuestras citas nunca son como las planeamos.
Él se rió.
- Cierto - Dijo -. Conseguiré una mesa.
Tomás se alejó, y la chica se volvió hacia mi.
- Soy Zoe, por cierto - Se presentó -. Y necesitas tu uniforme.
Me reí.
- Supongo - Accedí -. Soy Idöia.
- Vení Idöia, te lo voy a mostrar - Dijo.
Me tomó de la mano y me llevó a la cocina.
- Mirá, nosotras ponemos a prueba a todos los nuevos por un mes. Si estás dispuesta a quedarte tanto tiempo, firmá esto - Confesó, extendiéndome un contrato y el uniforme.
Firmé, le sonreí y fuí al baño a cambiarme. Cuando salía, me encontré nada menos que con Lucas, que me miraba horrorizado.
- ¿Trabajás acá? - Preguntó - ¡¿Firmaste el contrato?!
- Sí, y sí - Respondí secamente - ¿Por qué?
Me miró conmocionado.
- Porque yo también lo hice.
"Esperá ¡¿Qué?!"
- ¿Va-vamos a trabajar juntos? ¡¿Por un mes?! - Exclamé, comprendiendo su horror.
Él esbozó una sonrisa triste y dijo:
- Eso parece.
Pasé mi primera semana de clases recolectando pilas y pilas de tarea. Pero también fué una semana llena de besos y caricias de Tomás, y a Tomás.
Como dicen, todo es recíproco, así que compartí el romanticismo de Tomás, reí con Agus, y evité a Lucas. Mi vida volvía a ser la de siempre.
Ese domingo tenía mi segunda primera cita con Tomás, sin contar el picnic. Íbamos a ir a una nueva pizzería del centro. Estaban ofreciendo trabajo de moza, y yo pensaba anotarme.
"¡¿Qué me pongo?!"
La pregunta que asesina habitaciones ordenadas. Yo ya tenía un segundo colchón de ropa sobre mi cama, y todos mis zapatos estaban en el piso.
"¡No sé que ponerme!"
Empecé a desesperarme.
- ¡Idöia, llegó Tomás! - Me gritó mamá desde la puerta.
"Mierda, tiempo de pánico".
Empecé a correr por toda la habitación, buscando algo para ponerme.
- ¡Idöia! - Gritó mamá.
- ¡Ya va, ya va!
"Mierda, mierda ¡Mierda!"
Eligiendo algo al azar, o no tanto, me puse un vestido negro, muy corto y ajustado, y unos tacones de 10cm. color rosa chillón.
"Perfecto. A Tomás le va a encantar."
No solía vestirme así, pero bueno: ocasión especial, ropa especial.
Llegué a la entrada, bajo la mirada desaprobadora de mi madre, y saludé a mi novio con un casto beso en los labios.
- ¡Hola! - Saludé, sonriendo.
- ¡Hola! - Dijo él, imitándome -. Estás muy sexy.
Mi mamá soltó una risita.
- ¡Tomás! - Dije avergonzada.
- ¿Qué? ¡Si es cierto! - Se hizo el inocente.
- Bueno, mejor los dejo solos. Nos vemos Idöia, - Dijo mi mamá, todavía riendo pero dirigiéndome una mirada penetrante - Cuidáte.
- ¡Mamá, por favor! - Me quejé dandole un golpecito en el brazo.
"Eso va a entrar a la historia como la indirecta más directa del mundo."
- Bueno, bueno. Nos vemos chicos, diviértanse - Se despidió y entró riendo a la casa.
- Dios, perdoná por eso - Le dije a Tomás.
Él me dirigió una sonrisa traviesa.
- No es nada, pero me parece que me estaba dando permiso, o algo así - Bromeó - ¿Pensás acostarte conmigo esta noche?
- Uff... Otro - Suspiré.
- Bueno, bueno. Nos vamos - Dijo él - Pero no respondiste mi pregunta.
Me guiñó un ojo y se subió a su moto. Yo me subí tras él, soltando otro suspiro.
- ¿Sabés qué? Interpretá mi "no-repuesta" como vos prefieras - Dije, traviesa.
- ¿Estás segura? - Dijo en broma, sonriendo.
"Vaya, no lo cree."
- Totalmente - Respondí dandole un beso en la mejilla - Ahora vamos, que se hace tarde.
Él retuvo el aliento momentáneamente cuando apreté mis muslos en sus caderas, y mis manos en su pecho.
- Esta va a ser una noche divertida - Dijo, aún pasmado por mi insiunación y arrancó la moto.
Tres horas después, Tomás y yo seguíamos en la pizzería. Era extraño lo cómoda que me sentía hablando con él. Habíamos charlado durante toda la cena, y de todo lo que se nos ocurrió. Ahora, sin embargo, nos habíamos sumido en un silencio tenso e incómodo, que fué interrumpido por el mozo, al traer la cuenta.
Nos dirigimos al patio, para refrescarnos en la noche calurosa. Estaba completamente vacío.
- Creo que ese es mi vestido favorito de todos los que ví hasta ahora - Me dijo Tomás, sonriendo -. Y el más corto.
Sonreí yo también, y cité otro de mis libros favoritos, Hush, Hush:
- "¡Deja de provocarme!"
- "Repite provocarme, tu boca luce provocativa cuando tú lo dices." - Respondió, continuando la cita.
Su sonrisa se hizo más amplia.
- Es gracioso como me tuviste que obligar a empezar a leer, y ahora pasamos nuestros mejores momentos juntos citando libros - Dijo.
- Es cierto - Me sorprendí -. Esperá, para vos los buenos momentos son los más mmm... ¿Calientes? A falta de un adjetivo mejor.
- Supongo - Dijo, en son de burla.
- Pero este momento no es "caliente" - Dije confundida -. En realidad es...
Pero nunca se supo como era, ya que Tomás me agarró de la cintura, me presionó contra él y me besó. Apasionadamente.
- ¡Tomás! - Me quejé entre besos, sin mucha convicción -. Estámos... en un espacio... público y... mi mamá... me está esperando... y, mmm... no tengo más excusas - Resolví, devolviéndole el beso con la misma intensidad.
- ¡Vaya! - Ya era hora - Dijo, riéndose contra mis labios y apretándome más fuerte, nuestros cuerpos tocándose en lugares estratégicos.
Lo besé con pasión, rogando no haberme equivocado por creer en él. Rogando que no me engañara.
Esos sentimientos me dieron coraje, así que moví mis pulgares hacia debajo de su cinturón, convirtiendo el besoen algo más.
- Claro, no te alcanza con follártela en el comedor y en un aula, así que te la follás en un restaurante.
Yo salté al escuchar la voz tan repleta de odio y repugnancia de Lucas, apartándome rápidamente de mi novio. Sentí mis mejillas arder al pensar en mis pulgares, pero, como siempre últimamente, Lucas no se dirigía a mi.
- También podrían conseguirse una habitación - Agregó, burlándose.
Tomás, furioso, me atrajo de vuelta hacia él, tomándome por la cintura.
- También podrías no meterte en lo que no te importa - Replicó.
- ¿Quién dijo que no me importa? - Devolvió Lucas.
- ¿Por qué te importaría? - Preguntó Tomás, haciendo eco de mis pensamientos.
Eso pareció sorprender a Lucas, pero eneguida se recompuso.
- Dios, no sé. Puede ser porque estamos en un restaurante, y no es fácil comer mientras tenés a una pareja follándose delante tuyo - Dijo furioso.
Dos sensaciones contradictorias me inundaron: ira, y vergüenza.
- Primero, - Intervine - estoy acá, existo. Segundo, te podés ir bien a la mierda. Y tercero, Tomás, nos vamos.
Dije, arrastrándolo de la mano hacia el mostrador.
- ¡Suerte en el motel! - Nos gritó Lucas desde atrás.
Me dí vuelta bruscamente, haciéndole un gesto obsceno con el dedo.
- ¡Ja! - Escuché que alguién se reía.
Me di vuelta para ver quien era, y ví a Tomás, partiendose de risa. Sin darme cuenta, lo imité con la misma fuerza.
- Ejem - Carraspeó la moza detrás del mostrador - ¿Buscaban algo?
- Umm... Sí, perdón. Vine por el trabajo de moza - Respondí avergonzada.
- Bien. Decime, ¿Pensás invitar seguido a tu "amigo" para que te haga compañía? - Dijo severa.
- ¿Qué? Yo... - Titubeé, sorprendida por su brusquedad.
- Novio - Interrumpió Tomás -. Soy su novio. Y no le aconsejo que vuelva a faltarle el respeto. Ella es buena, responsable, educada, trabajadora, y necesita el empleo.
- Tom... - Pedí.
- No - Dijo la chica -. Tiene razón y pido perdón, pero necesito que respondas la pregunta.
- No - Respondí firmemente -. No lo haré. Y si lo hiciera, no pararía de trabajar por eso.
- Genial, ¿Cuándo empezás? - Preguntó ella, sonriendo.
- Ahora, si puedo - Respondí, imitando su sonrisa.
- Esperá ¡¿Qué?! - Dijo Tomás.
Lo besé brevemente con cariño.
- Debiste adivinarlo: Nuestras citas nunca son como las planeamos.
Él se rió.
- Cierto - Dijo -. Conseguiré una mesa.
Tomás se alejó, y la chica se volvió hacia mi.
- Soy Zoe, por cierto - Se presentó -. Y necesitas tu uniforme.
Me reí.
- Supongo - Accedí -. Soy Idöia.
- Vení Idöia, te lo voy a mostrar - Dijo.
Me tomó de la mano y me llevó a la cocina.
- Mirá, nosotras ponemos a prueba a todos los nuevos por un mes. Si estás dispuesta a quedarte tanto tiempo, firmá esto - Confesó, extendiéndome un contrato y el uniforme.
Firmé, le sonreí y fuí al baño a cambiarme. Cuando salía, me encontré nada menos que con Lucas, que me miraba horrorizado.
- ¿Trabajás acá? - Preguntó - ¡¿Firmaste el contrato?!
- Sí, y sí - Respondí secamente - ¿Por qué?
Me miró conmocionado.
- Porque yo también lo hice.
"Esperá ¡¿Qué?!"
- ¿Va-vamos a trabajar juntos? ¡¿Por un mes?! - Exclamé, comprendiendo su horror.
Él esbozó una sonrisa triste y dijo:
- Eso parece.
domingo, 8 de junio de 2014
Perdonen!
Lo sé, lo sé. No cumplo mis promesas. Pero, todavía faltan 10 minutos para el lunes, y ¡He aquí el aviso!:
Perdón, perdón, perdón, perdón, y mil perdones. Estuve afuera todo el domingo y no pude terminar el capítulo ¡Y eso que le falta poco!
Así que eso, mil perdones, y muchos más. Apenas pueda, lo subo.
Perdón de vuelta.
Malena Winderbaum.
Perdón, perdón, perdón, perdón, y mil perdones. Estuve afuera todo el domingo y no pude terminar el capítulo ¡Y eso que le falta poco!
Así que eso, mil perdones, y muchos más. Apenas pueda, lo subo.
Perdón de vuelta.
Malena Winderbaum.
viernes, 6 de junio de 2014
ATENCIÓN!
Hasta ahora las, tristemente, dos lectoras que tengo, también leen Las Crónicas de Emma, de Sofia Dalesio. Pero si algún otro lee esto: está EXAGERADAMENTE recomendado. Si, con "mayúsculas chillonas" (cita de 50 sombras de Grey). Googleen el título y les va a aparecer.
Y a ustedes chicas, les aviso: Salió el capítulo 1 de Valentino... ¡Y aparece el Chat Noir! A ver si la reconocen.
Y a ustedes chicas, les aviso: Salió el capítulo 1 de Valentino... ¡Y aparece el Chat Noir! A ver si la reconocen.
Juramentos...
Hola! Les cuento:
Hasta ahora subía los capítulos cuando los terminaba, y los escribía cuando estaba "inspirada". Me di cuenta de que eso no es muy constante, así que decidí hacer un juramento (por el Ángel, por la garrita, o lo que prefieran):
JURO que voy a subir capítulos todos los fines de semana.
JURO que si un fin de semana no puedo subir nada por estar en otro lado, o porque estuve demasiado ocupada y no lo pude escribir, les voy a avisar.
y JURO, no matar a ningún personaje (o si).
Si, la última es bastante innecesaria pero:
1. Ustedes no conocen lo que tenía planeado.
2. Estuve leyendo demasiados libros donde se mueren los protagonistas, no digo cuales para no dar spoilers.
3. Eso me deprimió, y decidí que no tengo el corazón para matar a... No. Mejor no les digo quién, porque me matarían.
4. El "o no" va porque capaz que la historia se desarrolla así y bueno, en ese caso, termina siendo inevitable.
Pero eso si:
JURO que voy a intentar no matar a nadie.
Estos juramentos entran en vigencia a partir de hoy a las 24.00 hs. Resumiendo: probablemente mañana termine el capítulo 4.
Hasta ahora subía los capítulos cuando los terminaba, y los escribía cuando estaba "inspirada". Me di cuenta de que eso no es muy constante, así que decidí hacer un juramento (por el Ángel, por la garrita, o lo que prefieran):
JURO que voy a subir capítulos todos los fines de semana.
JURO que si un fin de semana no puedo subir nada por estar en otro lado, o porque estuve demasiado ocupada y no lo pude escribir, les voy a avisar.
y JURO, no matar a ningún personaje (o si).
Si, la última es bastante innecesaria pero:
1. Ustedes no conocen lo que tenía planeado.
2. Estuve leyendo demasiados libros donde se mueren los protagonistas, no digo cuales para no dar spoilers.
3. Eso me deprimió, y decidí que no tengo el corazón para matar a... No. Mejor no les digo quién, porque me matarían.
4. El "o no" va porque capaz que la historia se desarrolla así y bueno, en ese caso, termina siendo inevitable.
Pero eso si:
JURO que voy a intentar no matar a nadie.
Estos juramentos entran en vigencia a partir de hoy a las 24.00 hs. Resumiendo: probablemente mañana termine el capítulo 4.
sábado, 31 de mayo de 2014
Capítulo 3
En las vacaciones, yo había
vuelto con Tomás. Después del día del beso, él me invitó a un picnic. En
realidad, hubo más besos que comida. Pero ese no es el punto.
El punto es, que faltaba solo un
día, o más bien una noche, para que comenzaran las clases de este año. O sea,
que al día siguiente, Agustina (mi mejor amiga, ya les hablé de ella), se
enteraría de que yo había vuelto con Tomás, cosa que no le había contado por
motivos que ni yo sabía, y, de paso, de todo este rollo con Lucas.
¡Ay, Lucas! No lo había visto
desde aquel día, en el colectivo. Su mirada había sido tan triste que todavía
me costaba asimilarlo. Seguía sin comprender por qué justamente Lucas me había mandado esos mensajes.
Quiero decir: ¡Era Lucas! ¡Me odiaba! ¡Y yo a él! Pero, ¿Yo a él? No sabía.
Pero no, yo odiaba a Lucas. Entonces ¿Por qué los mensajes? Digo, porque es
obvio que había sido él ¿No? A ver, Tomás no sabía nada de los mensajes, y
Lucas también había estado ahí ese día. Si, tenía que haber sido él. Pero, ¿Por
qué? No tenía ni idea.
Después de pensar un buen rato en
todo esto, leí Beautiful disaster y me fui a dormir, rogando que el día siguiente no
fuera tan malo como parecía.
·
·
·
“Bueno, llegué.”
Ya estaba en la escuela, a punto
de empezar quinto año, y Agustina me esperaba en la puerta.
-
¡Idöia! Ya era hora, ¿Sabías
que hay un rumor nuevo y escandaloso sobre vos? – Me llamó.
Yo sonreí.
“Si, definitivamente la Reina de
los Rumores está de vuelta al ataque.”
-
Ah, ¿Si? ¿Y qué dicen? –
Pregunté con cara de inocente.
“Como si no lo supiera. ¿Cómo se
enteraron tan rápido?”
-
¡Dicen que volviste con Tomás! Las cosas que se inventan son increíbles. – Me respondió riendo.
Yo no dije nada.
-
¿Idöia? ¡¿Volviste con Tomás?!
– Reclamó.
-
Umm… Puede. – Dudé.
-
¡Idöia, la puta madre! – Me
gritó -. ¿Por qué no me lo dijiste?
-
Shh… No grites, que se van a
enterar todos. – Pedí.
“Mierda, se enojó.”
-
Perdonáme Agus, no sé por qué
no te lo dije ¡Me daba vergüenza! – Le rogué.
-
¿Vergüenza de qué, si Tomás
está re bueno? – Replicó, sin entender -. Oh, pensaste que me enojaría porque
no lo apruebo o algo así ¿Verdad?
“Y… Entendió.”
-
¡Idö! ¡Nena! ¿Cómo vas a pensar
eso? – Se quejó -. Mirá, yo mientras no te lo tomes en serio lo apruebo. Eso de
que te ama yo no me lo trago.
Sonreí.
-
Entonces estamos bien.
“Bueno, una mentira piadosa no
hace nada. Pero es que la mirada de Tomás era tan sincera…”
-
Bien. Ahora entremos que quiero
ver lo que pasa cuándo Tomás llegue y te, ejem, reciba a su estilo. – Me apuró,
riéndose.
-
¡Agustina! – Me quejé,
horrorizada.
-
¿Qué? ¡Si es cierto! – Se rió
más fuerte, viendo mi vergüenza.
-
Solo entremos. – Murmuré.
Así que entramos, yo roja como un
tomate y mirando hacia abajo, y Agustina todavía riendo a carcajadas.
-
¡Idöia! ¿Es cierto lo que
dicen?
Era Matt Scott, un chico de
intercambio que no me caía ni bien ni mal, pero que, al ser un muy buen amigo
de Lucas, casi no me hablaba. Este último esperaba en la esquina del comedor,
mirándonos, pero con la cara completamente en blanco.
-
Yo… - Dudé, mirando a mi amiga.
-
¡Hey! ¡Hola! – Alguien me
saludó.
“Salvada.” Pensé. Pero no podía
estar más equivocada.
Tomás se acercó, me abrazó, y me
besó intensamente. Sin pensarlo, envolví mis brazos alrededor de su cuello y le
devolví el beso con las mismas ganas.
-
Ejem.
Agustina carraspeó.
-
Seguimos aquí, ¿Saben? – Dijo
irritada. Pero yo la conocía, estaba conteniendo la risa.
Me aparté de Tomás, sonrojada,
pero él me agarró la mano, me acercó a él, y susurró, con sus labios pegados a
mi oído:
-
Te amo, lo sabes ¿No?
-
Lo sé. – Respondí avergonzada.
A este punto, Agustina ya no se
pudo contener y soltó una fuerte carcajada.
-
¡De eso estaba hablando! – Me
espetó entre risas.
Matt nos miraba divertido.
-
Supongo que eso es un sí.
Felicitaciones. – Dijo, yéndose.
Yo estuve a punto de sonreír
cuándo Tomás me atrajo hacia él, para volver a besarme más suavemente, pero
justo antes de sentir sus labios, la mirada irritada de Lucas atrajo la mía, y
la sonrisa se escurrió de mi cara.
Segundos después, la campana nos
obligó a separarnos.
-
Nos vemos luego bebé – Me
despedí.
Tomás me acarició la mejilla, me
la besó, y se fue.
-
Adiós.
Mientras tanto, a Agustina se le había pasado
un poco la risa, así que la miré, frunciendo el ceño.
-
Vamos, hay que entrar – Le
dije, molesta.
Ella volvió a tener un ataque de
risa, pero logré arrastrarla por el pasillo hasta nuestra primera clase.
Varias horas después, tuvimos un
descanso y salimos al patio. A mí me había dado hambre, así que me quedé a
comprar algo. Cuando salía a acompañar a Agus, me encontré con Tomás.
-
¡Hola! ¿A dónde vas? – Me saludó.
-
¡Hola! Iba al patio a acompañar
a Agus – Respondí -. ¿No se supone que estás en clase?
-
Sí, pero no conseguía
concentrarme. Aún siento ese beso… - Respondió sonriendo.
“Gracioso, pero probablemente
cierto. Sería típico de él.”
-
Ah, ¿Así que ahora me soltás
citas de Beautiful disaster? No sabía que lo habías leído – Dije yo, también
sonriendo.
Meses atrás, antes de que
cortáramos, yo le había regalado mi libro favorito para que lo leyera. Él, al
igual que yo, era un gran lector.
-
En realidad, lo empecé hace poco.
Voy por una parte muy… interesante. Algo de un laboratorio de Física… - Me
contó, con una chispa traviesa en sus ojos.
-
Me encanta esa parte – Dije yo,
riendo.
-
Ah, ¿Sí? ¿Cómo sigue? –
Preguntó.
“Oh. Por eso la mirada traviesa.”
Me reí más fuerte y continué:
-
Bueno, no podemos dejar que te
desconcentres ¿Verdad?
-
Ah, ¿No? – Él seguía sonriendo.
-
Nop – Respondí yo.
Entonces recordé el libro, y, con
una enorme sonrisa, lo atraje hacia mí, y lo besé con más intensidad que nunca.
Tomás hizo un ruido extraño, entre gemido y risa, y yo me reí contra sus
labios. Fiel al libro, nos metí en un aula vacía y cerré la puerta.
-
¿Sabes? – Dijo él contra mi
cuello -. Esta también es mi parte favorita.
Devolvió sus labios a mi boca, y
con sus manos en el borde de mi camiseta, me apretó contra la pared, su cuerpo
completamente pegado al mío.
Su camiseta fue lo primero en
irse. Le acaricié los brazos, la espalda, el pecho, los abdominales. Él soltó
un gemido y me sacó mi camiseta. Sus labios aún más rápidos, y sus manos por
todos lados. Por no quedarme atrás, bajé las manos hasta la hebilla de su
cinturón y recorrí todo su contorno con mis manos contra su piel, eso era
terreno inexplorado para mí, pero el soltó un ruido satisfecho y llevó sus
manos al broche de mi sujetador. Me miró como pidiendo permiso, y justo cuando
fui a asentir, tocó el timbre. El descanso había terminado.
Tomás se apartó de mí y me miró.
-
¿Sabes? No creo que eso ayude
con mi concentración – Dijo.
Yo solo sonreí y le arrojé su
camiseta.
“Andá a saber lo que hubiera
pasado de no ser por el timbre. Y yo no lo hubiera podido impedir.”
Salvada por la campana.
Después de vestirnos, nos
despedimos con un beso y fuimos cada uno a nuestra clase. La de ahora, era la
única que yo compartía con Lucas. Así que ahí estaba él. Sentado en su banco,
ni siquiera había notado que yo no estaba. Todavía sonrojada, pedí perdón a la
profesora y fui a sentarme junto a Agustina. Con una sonrisa pícara, me
preguntó:
-
Te “encontraste” con Tomás ¿No?
-
¡¿Qué?! ¡No! – Intenté negarlo.
-
Ajá. Estas roja como un tomate
nena. Además no creo que tu pelo se haya revuelto tanto solito – Se rió ella.
-
¡Bueno, si! Me encontré por
casualidad con Tomás en el pasillo – Admití a medias.
-
Claro, y el pelo se te revolvió
cuando lo chocaste y te pusiste roja por la vergüenza. ¡Por favor, Idöia! A mí
no me mientas con estas cosas que vos sabés que te conozco… ya “estas cosas” –
Me dijo, conteniendo la risa y guiñándome un ojo.
Yo me reí.
-
Bueno, bueno. Tenés razón. ¿Ok?
– Me quejé.
-
Ok. Pero quiero detalles más
tarde – Sonrió.
A dos mesas de nosotras, Lucas
Gelderman nos miraba irritado.
-
Profesora, Torres no me deja
escuchar la clase – Se quejó de mí.
-
Idöia, Agustina, dejen la
charla para después y presten atención – Nos dijo la profesora, enojada
-
Que idiota – Me susurró
Agustina.
Yo solo asentí con la cabeza.
-
Y… ¿Qué estamos viendo? - Le pregunté.
-
Ni idea.
Después de esa clase, nos
retiramos porque la de Biología estaba enferma. A la salida, alguien me gritó:
-
¡Torres!
Era Lucas.
-
¿Qué pasa ahora? – Le dije secamente.
-
El tono Torres. Decime, ¿No te
parece suficiente que tu “novio” casi te viole enfrente de toda la escuela en
el comedor, que dormís con él en un aula vacía? – Me dijo con voz fría e
indiferente.
-
Primero, no dormí con él. Y
segundo, ¡No es tu problema! – Le grité.
“Y ahí va mi compasión de
anoche”.
-
Claro, tu amiga dice “esas
cosas” y vos no dormiste con él – Se burló.
-
¡Serás idiota! Repito: ¡NO ES
TU PROBLEMA!
“Sip, eso es amabilidad Idöia
¡Muy bien!”
Pero la verdad es que este rubio
me estaba sacando de quicio. Me di vuelta y me fui, pero justo antes de llegar
a la puerta me pareció escucharlo murmurar:
-
Si sos vos, siempre es mi
problema.
Pero cuándo me giré a mirarlo, el
se estaba yendo por el pasillo. Como si sintiera mi mirada, se dio vuelta por
un segundo, justo lo suficiente para que sus ojos coincidieran con los míos.
Esa mirada, vista por accidente, estaba llena de una furia enorme, pero también
de una profundísima tristeza, que empezaba a acostumbrarme a ver en esos ojos
azules. Ojos que, por algún incomprensible motivo, me parecían enormemente
hermosos.
-
¡Idöia! ¿Venís? – Me llamó
Agustina desde afuera.
-
¡Ya voy! - Grité, girándome
solo por un segundo. Pero cuando
volví a mirar, Lucas estaba saliendo por el otro lado del pasillo.
-
Idöia.
Tomás me tocó el hombro.
-
¿Estás bien? – Me preguntó.
-
¿Eh? Ah, sí. Claro – Respondí aturdida
-. Vamos.
Me pasó un brazo por la cintura y
salimos de la escuela. Yo seguía pensando en la mirada de Lucas, últimamente me
dejaban desconcertada, pero no sabría lo que significaban hasta mucho tiempo
después.
viernes, 30 de mayo de 2014
Disculpas!
Hola de vuelta! Disculpen la demora, quería avisar que el capítulo 3 está en camino para el que le interese, y probablemente esté terminado este fin de semana.
Cambiando de tema, me encantaría saber que te parece la historia hasta ahora, aunque recién empieza, con quién te quedarías, y que harías en la actual situación de Idöia. Puede que tome algunas ideas.
¡Dejá tu respuesta en los comentarios!
Saludos y disculpas.
Malena Winderbaum.
Cambiando de tema, me encantaría saber que te parece la historia hasta ahora, aunque recién empieza, con quién te quedarías, y que harías en la actual situación de Idöia. Puede que tome algunas ideas.
¡Dejá tu respuesta en los comentarios!
Saludos y disculpas.
Malena Winderbaum.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)