jueves, 12 de junio de 2014

Capítulo 4

Esa semana no volví a ver a Lucas. Nocoincidimos ni una sola vez, por lo que terminé pensando que me evitaba.
Pasé mi primera semana de clases  recolectando pilas y pilas de tarea. Pero también fué una semana llena de besos y caricias de Tomás, y a Tomás.
Como dicen, todo es recíproco, así que compartí el romanticismo de Tomás, reí con Agus, y evité a Lucas. Mi vida volvía a ser la de siempre.
Ese domingo tenía mi segunda primera cita con Tomás, sin contar el picnic. Íbamos a ir a una nueva pizzería del centro. Estaban ofreciendo trabajo de moza, y yo pensaba anotarme.
"¡¿Qué me pongo?!"
La pregunta que asesina habitaciones ordenadas. Yo ya tenía un segundo colchón de ropa sobre mi cama, y todos mis zapatos estaban en el piso.
"¡No sé que ponerme!"
Empecé a desesperarme.
- ¡Idöia, llegó Tomás! - Me gritó mamá desde la puerta.
"Mierda, tiempo de pánico".
Empecé a correr por toda la habitación, buscando algo para ponerme.
- ¡Idöia! - Gritó mamá.
- ¡Ya va, ya va!
"Mierda, mierda ¡Mierda!"
Eligiendo algo al azar, o no tanto, me puse un vestido negro, muy corto y ajustado, y unos tacones de 10cm. color rosa chillón.
"Perfecto. A Tomás le va a encantar."
No solía vestirme así, pero bueno: ocasión especial, ropa especial.
Llegué a la entrada, bajo la mirada desaprobadora de mi madre, y saludé a mi novio con un casto beso en los labios.
- ¡Hola! - Saludé, sonriendo.
- ¡Hola! - Dijo él, imitándome -. Estás muy sexy.
Mi mamá soltó una risita.
 - ¡Tomás! - Dije avergonzada.
- ¿Qué? ¡Si es cierto! - Se hizo el inocente.
- Bueno, mejor los dejo solos. Nos vemos Idöia, - Dijo mi mamá, todavía riendo pero dirigiéndome una mirada penetrante - Cuidáte.
- ¡Mamá, por favor! - Me quejé dandole un golpecito en el brazo.
"Eso va a entrar a la historia como la indirecta más directa del mundo."
- Bueno, bueno. Nos vemos chicos, diviértanse - Se despidió y entró riendo a la casa.
- Dios, perdoná por eso - Le dije a Tomás.
Él me dirigió una sonrisa traviesa.
- No es nada, pero me parece que me estaba dando permiso, o algo así - Bromeó - ¿Pensás acostarte conmigo esta noche?
- Uff... Otro - Suspiré.
- Bueno, bueno. Nos vamos - Dijo él - Pero no respondiste mi pregunta.
Me guiñó un ojo y se subió a su moto. Yo me subí tras él, soltando otro suspiro.
- ¿Sabés qué? Interpretá mi "no-repuesta" como vos prefieras - Dije, traviesa.
- ¿Estás segura? - Dijo en broma, sonriendo.
"Vaya, no lo cree."
- Totalmente - Respondí dandole un beso en la mejilla - Ahora vamos, que se hace tarde.
Él retuvo el aliento momentáneamente cuando apreté mis muslos en sus caderas, y mis manos en su pecho.
- Esta va a ser una noche divertida - Dijo, aún pasmado por mi insiunación y arrancó la moto.

 
Tres horas después, Tomás y yo seguíamos en la pizzería. Era extraño lo cómoda que me sentía hablando con él. Habíamos charlado durante toda la cena, y de todo lo que se nos ocurrió. Ahora, sin embargo, nos habíamos sumido en un silencio tenso e incómodo, que fué interrumpido por el mozo, al traer la cuenta.
Nos dirigimos al patio, para refrescarnos en la noche calurosa. Estaba completamente vacío.
- Creo que ese es mi vestido favorito de todos los que ví hasta ahora - Me dijo Tomás, sonriendo -. Y el más corto.
Sonreí yo también, y cité otro de mis libros favoritos, Hush, Hush:
- "¡Deja de provocarme!"
- "Repite provocarme, tu boca luce provocativa cuando tú lo dices." - Respondió, continuando la cita.
Su sonrisa se hizo más amplia.
- Es gracioso como me tuviste que obligar a empezar a leer, y ahora pasamos nuestros mejores momentos juntos citando libros - Dijo.
- Es cierto - Me sorprendí -. Esperá, para vos los buenos momentos son los más mmm... ¿Calientes? A falta de un adjetivo mejor.
- Supongo - Dijo, en son de burla.
- Pero este momento no es "caliente" - Dije confundida -. En realidad es...
Pero nunca se supo como era, ya que Tomás me agarró de la cintura, me presionó contra él y me besó. Apasionadamente.
- ¡Tomás! - Me quejé entre besos, sin mucha convicción -. Estámos... en un espacio... público y... mi mamá... me está esperando... y, mmm... no tengo más excusas - Resolví, devolviéndole el beso con la misma intensidad.
- ¡Vaya! - Ya era hora - Dijo, riéndose contra mis labios y apretándome más fuerte, nuestros cuerpos tocándose en lugares estratégicos.
Lo besé con pasión, rogando no haberme equivocado por creer en él. Rogando que no me engañara.
Esos sentimientos me dieron coraje, así que moví mis pulgares hacia debajo de su cinturón, convirtiendo el besoen algo más.
- Claro, no te alcanza con follártela en el comedor y en un aula, así que te la follás en un restaurante.
Yo salté al escuchar la voz tan repleta de odio y repugnancia de Lucas, apartándome rápidamente de mi novio. Sentí mis mejillas arder al pensar en mis pulgares, pero, como siempre últimamente, Lucas no se dirigía a mi.
- También podrían conseguirse una habitación - Agregó, burlándose.
Tomás, furioso, me atrajo de vuelta hacia él, tomándome por la cintura.
- También podrías no meterte en lo que no te importa - Replicó.
- ¿Quién dijo que no me importa? - Devolvió Lucas.
- ¿Por qué te importaría? - Preguntó Tomás, haciendo eco de mis pensamientos.
Eso pareció sorprender a Lucas, pero eneguida se recompuso.
- Dios, no sé. Puede ser porque estamos en un restaurante, y no es fácil comer mientras tenés a una pareja follándose delante tuyo - Dijo furioso.
Dos sensaciones contradictorias me inundaron: ira, y vergüenza.
- Primero, - Intervine - estoy acá, existo. Segundo, te podés ir bien a la mierda. Y tercero, Tomás, nos vamos.
Dije, arrastrándolo de la mano hacia el mostrador.
- ¡Suerte en el motel! - Nos gritó Lucas desde atrás.
Me dí vuelta bruscamente, haciéndole un gesto obsceno con el dedo.
- ¡Ja! - Escuché que alguién se reía.
Me di vuelta para ver quien era, y ví a Tomás, partiendose de risa. Sin darme cuenta, lo imité con la misma fuerza.
- Ejem - Carraspeó la moza detrás del mostrador - ¿Buscaban algo?
- Umm... Sí, perdón. Vine por el trabajo de moza - Respondí avergonzada.
- Bien. Decime, ¿Pensás invitar seguido a tu "amigo" para que te haga compañía? - Dijo severa.
- ¿Qué? Yo... - Titubeé, sorprendida por su brusquedad.
- Novio - Interrumpió Tomás -. Soy su novio. Y no le aconsejo que vuelva a faltarle el respeto. Ella es buena, responsable, educada, trabajadora, y necesita el empleo.
- Tom... - Pedí.
- No - Dijo la chica -. Tiene razón y pido perdón, pero necesito que respondas la pregunta.
- No - Respondí firmemente -. No lo haré. Y si lo hiciera, no pararía de trabajar por eso.
- Genial, ¿Cuándo empezás? - Preguntó ella, sonriendo.
- Ahora, si puedo - Respondí, imitando su sonrisa.
- Esperá ¡¿Qué?! - Dijo Tomás.
Lo besé brevemente con cariño.
- Debiste adivinarlo: Nuestras citas nunca son como las planeamos.
Él se rió.
- Cierto - Dijo -. Conseguiré una mesa.
Tomás se alejó, y la chica se volvió hacia mi.
- Soy Zoe, por cierto - Se presentó -. Y necesitas tu uniforme.
Me reí.
- Supongo - Accedí -. Soy Idöia.
 - Vení Idöia, te lo voy a mostrar - Dijo.
Me tomó de la mano y me llevó a la cocina.
- Mirá, nosotras ponemos a prueba a todos los nuevos por un mes. Si estás dispuesta a quedarte tanto tiempo, firmá esto - Confesó, extendiéndome un contrato y el uniforme.
Firmé, le sonreí y fuí al baño a cambiarme. Cuando salía, me encontré nada menos que con Lucas, que me miraba horrorizado.
- ¿Trabajás acá? - Preguntó - ¡¿Firmaste el contrato?!
- Sí, y sí - Respondí secamente - ¿Por qué?
Me miró conmocionado.
- Porque yo también lo hice.
"Esperá ¡¿Qué?!"
- ¿Va-vamos a trabajar juntos? ¡¿Por un mes?! - Exclamé, comprendiendo su horror.
Él esbozó una sonrisa triste y dijo:
- Eso parece.

3 comentarios:

  1. si alguna vez conoces a un chico lo bastante abierto de mente para leer hush hush o cualquier otra novela etiquetada de romantica presentamenlo porfavor!!
    los unicos chicos que conosco que les gusta leer se creen muy geniales por haber leido Millennium y cosas por el estilo pff -sin ofender, millennium es de lo mejor-
    interesante capitulo en todo caso :3
    aunque no cumpliste tu juramento... (habla la reina de la inconstancia lol)
    a ver que pasa cuando comienzen a trabajar juntos...

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  2. Haaa genial.
    Puede ser q cuando ellos se besan en el restaurante ella le dice q no tiene mas excusas eso suena Claaaryy jaja
    Haaa la chica la moza se llama como yo wiii un honor jajjaj

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  3. Aaaaaaah!!!, ya los veo sentados viendo el atardecer... *.*

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